sábado, 14 de enero de 2012

El triangulo del dragon


Se ha escrito mucho sobre el “Triángulo de las Bermudas” y los inexplicables y misteriosos sucesos que lleva asociados, sin embargo, al otro lado del mundo, existe una zona de características “parecidas” y mucho menos conocida llamada el “Triángulo del Dragón” o “Mar del Diablo”.

Hace ya mil años que los japoneses tienen conciencia de esta peligrosa zona. La han llamado Ma-no Umi: el Mar del Diablo. Durante años los marineros han atribuido las repetidas pérdidas de pesqueros a demonios marinos, agitados dragones que suben a la superficie del océano para apoderarse de los barcos y arrastrarlos con sus tripulantes a sus guaridas submarinas.

El Triángulo del Dragón sigue una línea que va desde el oeste de Japón, al norte de Tokio, hasta un punto del Pacífico y vuelve por el este, pasando por las Islas Ogasawara y Guam para subir, de nuevo, hacia Japón. al igual que el de las Bermudas, forma un patrón triangular. Partiendo del oeste de Japón, al norte de Tokio, sigue una línea hasta un punto del Pacífico que se encuentra a unos 145 grados de latitud este. Ambos se encuentran en los 35 grados de latitud oeste y este respectivamente. Pero las semejanzas no terminan aquí, ambas zonas se sitúan en el extremo oriental de las masas continentales, en la caída hacia aguas profundas donde el mar se ve arrastrado por fuertes corrientes encima de zonas volcánicas activas.

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Se trata de una zona de gran actividad sísmica, con un fondo marino en continua transformación y fosas de 12.000 metros de profundidad. Islotes y masas de tierra emergen y desaparecen antes de poder ser cartografiadas. Hay cartas de navegación en las que marinos experimentados han incluido trozos de tierra en los que han desembarcado y que ya no existen.

Desde hace miles de años los habitantes de la zona la han calificado como extremadamente peligrosa porque se han producido múltiples desapariciones y sucesos muy extraños. Una larga lista de embarcaciones pesqueras, grandes buques de la armada y aviones de todo tipo han desaparecido junto con toda su tripulación desde hace más de mil años. Tanto los testimonios de supervivientes, como las últimas comunicaciones de los que no volvieron, apuntan a fallos en los sistemas de navegación, distensiones espaciotemporales y desviaciones de la consciencia de los tripulantes. Se ha comprobado que la actividad magnética de la zona es superior, junto con la del triángulo de las Bermudas, a cualquier zona del globo. Pero lo que nadie puede asegurar es que esta sea la causa de las desapariciones.

Las narraciones más antiguas hablan de dragones que surgen de las profundidades para tragarse naves o islas y que se vuelven al fondo del mar sin dejar ni rastro.


Según una leyenda japonesa, existe bajo el “Mar del Diablo”, un reino donde el tiempo se halla detenido, también habla de barcos fantasmagóricos que aparecen repentinamente como si subieran de las profundidades para desaparecer al cabo de un momento.

Despertó el interés mundial científico y naval cuando se empezó a informar de barcos patrulla, pesqueros y aviones que se desvanecían sin dejar rastro de naves y tripulación.

El gobierno japonés, en su afán por saber el motivo de la pérdida de barcos y personas, financió en 1955 un buque de investigación, el “Kaio Maru 5” , para estudiar el Mar del Diablo. Pero el barco desapareció con todos los científicos que integraban la expedición, lo que llevó al gobierno japonés a etiquetar la zona como “oficialmente” peligrosa.

Fue a finales de la década de los sesenta cuando se empezaron a establecer conexiones con el Triángulo de las Bermudas. En Japón, obviamente, las historias sobre desapariciones de barcos en la zona eran muy conocidas pero rara vez saltaban a la prensa internacional.

Son numerosos los testigos de avistamiento ovni en esta zona del Pacífico. Al igual que en las Bermudas la actividad de naves extraterrestres es enorme. Algunas personas barajan la posibilidad de la existencia de una gran base extraterrestre en las profundidades del océano (las fosas alcanzan los 12.000 metros de profundidad), ellos provocarían las anomalías magnéticas y secuestrarían los navíos, pero… ¿con que finalidad?.
La otra teoría apunta a una conectividad entre los polos magnéticos de los dos triángulos que provoca una brecha espaciotemporal. La realidad es que existen dos zonas en la Tierra en las que naves enormes desaparecen sin dejar rastro junto a toda su tripulación, y jamás vuelven a dar señales de vida.

Este triángulo y once más fueron señalados por el investigador y biólogo Iván Sanderson y sus colaboradores. El grupo estaba formado por científicos especializados en distintas disciplinas: geólogos, meteorólogos, físicos, astrónomos, etc. Según ellos, existen en el planeta doce zonas de grandes perturbaciones geomagnéticas. Dos de ellas son los Polos y las restantes son todas marítimas. Se encuentran repartidas muy regularmente: cinco de ellas alrededor del paralelo 30 grados de latitud norte, y otras cinco en el paralelo 30 grados sur. Están separadas por distancias de 72 grados en cuanto a longitud

En el año 1989, Charles Berlitz publicó un libro llamado “The Dragon’s Triangle “(El Triángulo del Dragón) en el que afirma que esta región del Pacífico alrededor de la isla Miyake (Japón), más o menos a 100 kilómetros del sur de Tokio, es una zona altamente peligrosa y mucho más misteriosa que el famoso Triángulo de las Bermudas. Describió todo tipo de fenómenos y desapariciones aunque muchas de ellas han sido refutadas oficialmente por incorrectas o, incluso, falsas,

Todavía hoy, a pesar de todo tipo de explicaciones más o menos científicas, incluyendo, raptos, agujeros negros, “puertas dimensionales”, abducciones, tornados, maremotos, olas gigantes, experimentos militares… incluso fraudes a compañías de seguros, el misterio sobre lo que verdaderamente ocurre en esta zona permanece sin explicación.

En cualquier caso, parece que un número significativo de barcos y aeronaves han desaparecido bajo circunstancias inusuales y resulta escalofriante la coincidencia del alto número de desapariciones en unas determinadas zonas del planeta, casi siempre sin dejar rastro.

viernes, 13 de enero de 2012

La mesa.. o computadora de salomon


Se trata de un tesoro que estuvo guardado en el Templo de Jerusalén hasta el año 70. Se cuenta que la Mesa de Salomón consistía en una tabla en la que el rey inscribió el nombre de Dios con el que se tendría la forma de alcanzar el pleno conocimiento y, con él, el pleno poder.La Mesa fue conocida como el “Espejo de Salomón”. Se cree que estaba hecha de madera y oro con muchas esmeraldas engastadas. Además se decía que tenía 365 patas. No se sabe bien si era una auténtica mesa ya que podría ser solamente una tabla, que por traducción pasó a ser considerada mesa.

Salomón al parecer inscribió en ella el nombre de Dios, es decir, el “Nombre del Poder” o Shem Shemaforash. Este nombre es un tabú que no se debe pronunciar ya que permite al que lo pronuncia poseer el poder de la creación. Es el nombre que utilizó Dios para crear el Universo. Como no podía ser pronunciado, ni tampoco ser escrito, el nombre de Dios no estaba grabado directamente en la mesa sino que estaba oculto a modo de algún tipo de acertijo o jeroglífico que permitía descifrar el “Nombre del Poder” pero sin escribirlo.
Historia de la Mesa

Jedidías reinó con el nombre de Salomón entre 978 y 931 a. e. c. siendo el tercer rey de Israel sucesor de Saúl y David. Mandó construir el Templo de Jerusalén. Allí guardó la Mesa. La tradición hebrea cuenta numerosas leyendas sobre Salomón, acerca de sus conocimientos y de la predilección que tenía Dios por él. Todo esto le hizo ser considerado uno de los “padres” del conocimiento cabalístico.

A su muerte su reino se dividió en dos, Israel y Judá. Tras su reinado, Israel fue invadido por los Babilonios y el Templo donde se guardaban los tesoros sagrados, incluida la Mesa, fue saqueado. Sin embargo, parece que la Mesa se salvó y no cayó en manos de Nabuconodosor II.

Los sacerdotes del Templo la guardaron hasta que éste fue destruido por los romanos en el año 70. De Jerusalén fue trasladada a Roma con el resto del saqueo y depositada en el Templo de Júpiter.

Cuando Roma fue saqueada por los visigodos, parece ser que se llevaron la Mesa a Toulouse (Languedoc), y de allí finalmente a Toledo (Castilla). La verdad es que no se sabe con certeza su paradero ya que a partir de aquí se perdió toda pista.
Cuenta la leyenda que Tubal, uno de los descendientes de Noé, fue el primero en establecer un reino en España. Él le pidió a Hércules que le ayudara a establecer ciertas edificaciones, y en la ciudad que hoy conocemos como Toledo, Hércules cavó túneles y cavernas que intercomunicaban partes de la ciudad.

Una de estas cavernas, que comunicaba con todas las demás, poseía un increíble artefacto, conocido como el Espejo de Salomón, o la Mesa de Salomón, una computadora cuya pantalla podía mostrar el pasado y el futuro, además del Shem Shemaforash, o Nombre Secreto de Dios. Pero esta Mesa está protegida por dos Guardianes de Metal, o Robots.